Proceso de maduración de las frutas

No todas las frutas son iguales en cuanto a su proceso de maduración. Podemos distinguir dos categorías: frutas climatéricas y las no climatéricas. 

¿Qué es una fruta climatérica?

Las frutas climatéricas son aquellas que siguen madurando después de ser cosechadas. Estas frutas producen etileno de forma natural, una hormona que actúa como señal para desencadenar el proceso de maduración. El etileno estimula la descomposición del almidón en azúcares y la conversión de compuestos ácidos en sabores más dulces. 

Probablemente has experimentado por ti mismo este proceso de maduración con los plátanos: cambia el color de su piel a marrón y el olor dulce se intensifica tras unos días en casa. Lo mismo ocurre con los tomates, los caquis, las frutas de hueso o los kiwis, por ejemplo. Nosotros medimos el contenido de azúcar de esas frutas para recolectarlas en su punto óptimo de maduración.

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Frutos no climatéricos

A diferencia de las frutas climatéricas, las no climatéricas no siguen madurando después de la cosecha. Las naranjas son un ejemplo notable. Una vez recolectadas, las naranjas no ganan en dulzor o jugosidad, y su sabor permanece relativamente constante. Por eso es esencial recolectarlas cuando están en su punto óptimo de maduración, para disfrutar de su mejor sabor.

Sus ventajas

Cada una de estas categorías tiene sus propias ventajas. Las frutas climatéricas, como los tomates y los kiwis, ofrecen la flexibilidad de una recolección temprana, lo que facilita su transporte. También pueden comprarse un poco antes de su estado óptimo de consumo, lo que te permite ajustarlas a tu nivel preferido de madurez.

Las frutas no climatéricas, como las naranjas y las granadas, son apreciadas por su consistencia. Los consumidores pueden esperar una calidad constante en cada bocado, sin tener que preocuparse por una maduración excesiva.

Consejos para madurarlas

Entender cómo funcionan estas dos categorías de frutas puede ayudarnos a seleccionarlas mejor, almacenarlas y sacarles el máximo partido. He aquí algunos consejos para madurarlas de forma óptima:

  1. Para que las frutas climatéricas maduren correctamente, necesitan un entorno adecuado. Una temperatura ambiente de unos 20 °C es ideal para la mayoría de las frutas climatéricas, aunque puede variar según la fruta. 
  2. Para acelerar la maduración, puedes aislar la fruta en una bolsa de papel o  en un tupper. La bolsa atrapa el etileno producido por la fruta, favoreciendo una maduración más rápida. También puedes añadir una manzana o un plátano a otras frutas para aumentar la producción de etileno.
  3. Es esencial vigilar de cerca las frutas climatéricas durante el proceso de maduración. Cuando notes que han alcanzado la madurez que deseas, en función de su textura y sabor, colócalas en el frigorífico para ralentizar el proceso de maduración. Esto permite conservarlas más tiempo en el punto óptimo.

La maduración de las frutas climatéricas puede variar en función de factores como la variedad, la temperatura y el grado de maduración en el momento de la compra. Ten paciencia y experimenta para determinar el momento ideal para consumir tu fruta.

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